Política y espionaje en la novela

En relación a la temática en el contexto español, uno de los objetivos de Ciudad para ser herida es desactivar la intensa politización que acompaña al género del espionaje, que se refuerza todavía más con las ambientaciones en la Guerra civil o la posguerra. También predomina una visión periodística que en muchos casos es bastante fantasiosa.

Y por si faltara algo,  a veces se mezcla con un género tradicional de la Literatura española: la figura del pícaro: el pequeño Nicolás, Francisco Paesa, el comisario Villarejo. Estos personajes, siendo parte del mundillo de la inteligencia –existen en todos los países-  se colocan en primer plano en España, como si todo fuera eso. En realidad, es  un ámbito mucho más complejo y tecnificado.

Este enfoque enlaza con la idea de que en España, el espionaje es político y además dirigido hacia el interior. El papel de los servicios de información en la represión de los años del franquismo enlaza con la lucha contra el terrorismo de ETA, que empieza en esos años (1968) y se prolonga hasta 2011.

La crítica hacia esa forma de presentar las cosas no invalida la idea central de que mientras la novela negra está más dirigida a la crítica social, el género del espionaje  se centra en la crítica política. En Ciudad para ser herida hay crítica política, pero no es omnipresente en el relato ni se centra en las pugnas entre los partidos políticos, ni en la corrupción, ni en el rey o cualquiera de los asuntos que habitualmente ocupan los titulares de la gran prensa durante unos días.

Por otra parte, el mundo del espionaje ha cambiado mucho en todas partes. Terminó la Guerra Fría ya en 1991, y hoy el espionaje y contraespionaje ya no es sólo una actividad estratégica como entonces: CIA contra KGB, comunismo contra capitalismo,  el mundo dividido en dos bloques, etc.

Mundo actual: Se acabó la guerra fría, el espionaje ya no es sólo político y estratégico. Ha penetrado el mundo económico, financiero y empresarial hasta extremos increíbles. Esto se notó en España en 2008-2010, cuando ZP encargó todo una campaña de investigación sobre las posibilidades de un golpe financiero contra España. Pero, además, el espionaje industrial, el sabotaje, la competencia desleal y un largo etc. están a la orden del día, a veces con la implicación de gobiernos extranjeros.

En ese contexto, el debate que recorre la novela se refiere a la posibilidad de mantener los servicios de inteligencia tal como funcionan ahora (bajo modelos pensados para el tipo de funciones que se requerían en la Guerra Fría), sin convendría más externalizar toda una serie de funciones, incluir analistas o expertos en cuestiones financieras o empresariales, modernizar técnicas de investigación y un largo etc.