Ciudad para ser herida fue concebida como una novela reportaje. Comenzó a escribirse en abril de 2016 y el primer manuscrito se completó un año después, en mayo de 2017. La acción transcurría en tiempo real y los sucesos de la actualidad informativa iban influyendo en la narración. De esa forma, el Brexit, el golpe de estado en Turquía e incluso la victoria electoral de Donald  Trump marcaron el desenlace de la novela, sin que el autor supiera de antemano que iban a suceder cuando comenzó a escribirla. Se incorporaron a la trama narrativa mientras iban sucediendo. Por supuesto, tampoco sabía que iba a tener lugar el ataque terrorista de agosto de 2017, que por cierto, se incluye al final de la obra porque contrasta con el atentado fabulado en la trama. Y ello se hace en aplicación de las reglas de la novela, donde realidad y ficción se entretejen sin saber muy bien dónde llegan a tocarse.

Justamente por todo ello, porque la novela fue escrita como un reportaje en tiempo real en un momento concreto, podría ser inscrita también como novela histórica.  Novela histórica de Historia del tiempo presente;  pero es que ahora, un año después del desgraciado atentado de Barcelona, ya puede inscribirse también en ese género.

Precisamente, la obra traza una diferencia fundamental entre el terrorismo exterior, directamente ligado a la planificación y hasta ejecución internacional de los ataques (el caso de la operación descrita en esta novela) y los atentados ejecutados por ciudadanos del propio país, muchas veces de forma autónoma, en pequeños grupos o incluso de forma individual (yihadismo low cost). Esta diferenciación se especifica al final de la novela, tras producirse los atentados de las Ramblas, del 17 de agosto de 2017, cuando Claudia explicita que lo que planeaba Arash y lo sucedido finalmente en Barcelona son dos acciones de naturaleza diferente.